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ALGO
PERSONAL, a modo de epílogo
Durante todo el proceso de
elaboración, estuvo latente el deseo de la comunicación directa; el
periodista se acostumbra a esa maravillosa relación de ida y vuelta con sus
lectores y un libro, ciertamente, plantea otros tiempos, diferente mecánica.
Por eso ahora que llegamos al final, siento que lo puedo hacer y aquí voy.
En Uruguay, para escribir una nota, plantarse ante un micrófono o aparecer
en la pantalla de TV, hay que superar ciertos obstáculos. En primer lugar,
vencer nuestra natural timidez; asumir que “vivimos a la vuelta de la casa
de...” y que “fuimos a la escuela con...”. Para escribir un libro, ahora que
lo hice, es igual, con el agregado que supone colocarse, por el simple hecho
de escribirlo, en un sitio quizás más expuesto, en un lugar que alguna gente
puede no llegar a comprender.
Hace muchos años que firmé mi primera columna y también unos cuantos desde
el día que dije las primeras palabras por radio; quizás sea por eso que no
me agobió en absoluto, hacer este libro. Quise, desde el principio, que este
trabajo fuese el resultado de transcribir página a página, mi pensamiento;
no hay investigación puntual ni consulta bibliográfica. Con esto no quiero
decir que el trabajo sea más valioso, siquiera original. Muy por el
contrario, al optar por esta forma, tal vez haya retaceado rigor y con ello,
calidad al material escrito. De todos modos, es un riesgo que asumo con
gusto; las pocas veces que voy al casino no juego a chances, lo hago a
pleno.
TURISMO, la industria desconocida es un libro tan atípico que no se encuadra
claramente en un género; en él, intervinieron muy pocas personas; no está
editado para ser vendido: se hace para difundir una propuesta y persiguiendo
ese objetivo, llegará, sin cargo, a sus lectores.
Contrariamente a las prácticas de estilo, la editorial y el autor, no
solamente autorizan, sino que invitan a quienes entiendan necesitarlo, a la
reproducción (parcial) del contenido con la única exigencia de citar la
fuente.
Siento una gran satisfacción más allá del resultado; la conciencia me dice
que he cumplido; obviamente, si se consiguen los objetivos, si se logra dar
inicio a la discusión -la principal meta que me ha impulsado- además de
satisfecho, estaré feliz.
En este final, invito a quienes me hayan concedido el honor de leerme, a
continuar el diálogo; los invito -para coincidir o disentir- simplemente y
nada menos que, a seguir comunicándonos. Los espero en herrerantonio5@hotmail.com
, nos vemos.
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