por Magdalena Herrera
"Argentinos y uruguayos tienen en la frente un cartel que dice `ufa` con respecto al conflicto por Botnia", dice Jaime Roos, quien también sintió presión del tema.
Estrena show con los temas ocultos de sus discos, pero él no se esconde. Dispara contra el IRPF, se refiere a la polémica en torno a su toque en Fray Bentos, y confiesa que aún hoy duelen los dardos que le caen siempre.
Se ríe a carcajadas cuando recuerda por qué le puso Mary Álvarez a una de sus guitarras, Ineko Yamaha a otra, o Mónica a aquella que le regaló su padre cuando tenía doce años. Es profesional al extremo cuando explica sus proyectos, el más próximo un espectáculo que no tiene un ápice en común con lo que ha realizado sobre un escenario hasta el momento. Se irrita cuando le recuerdan esa carta escrita por el marido de la Ministra de Medio Ambiente de Argentina, sobre su actuación en el festival de Fray Bentos auspiciado por Botnia: "Es asqueante", despacha, y señala que recibió otra de los asambleístas de Gualeguaychú. Se pone serio, y hasta parece aburrirle, cuando se vuelve sobre aquel asunto polémico, que llegó hasta el Parlamento, de por qué una empresa estatal como Ancap patrocinaba su gira 2007. Se mantiene en sus trece y critica el IRPF a los músicos, pese a que es amigo personal del ministro Danilo Astori desde hace 25 años. "Ambos somos libres pensadores", afirma. Por otro lado, confiesa que aún, luego de 32 años de trayectoria, no logra insensibilizarse por completo de las, llámesele, rivalidades o envidias, que recibe de otros artistas. "A veces uno siente la mejor de las ondas de colegas que uno ni siquiera conoce y, otras, escucha palabras espantosas dichas por un colega que tampoco conoce." Parece no agradarle tener que dar explicaciones sobre si se le abren más las puertas dado que su manager es el hijo del Ministro de Economía. Pero las da: "Es muy injusto cuando se pretende mezclar los cables. En Uruguay, todavía y por suerte, es más un problema que mi representante sea el hijo de un ministro, a que no lo sea". Se muestra durísimo cuando, entre otras cosas referidas a la piratería, afirma que su combate es irrisorio en este país. Y se apasiona, emociona, y vuelve a apasionarse, cuando habla de música.

Así se lo observa hoy a Jaime Roos, en un vaivén de sentimientos con respecto a diversos temas, lo que no quiere decir que pierda el temple en ningún momento durante la entrevista. Con su voz potente, pausada y reflexiva, responde una y otra pregunta, sin levantar el volumen, ni tampoco bajarlo, simplemente mostrándose absolutamente más entusiasmado al hablar del show que se trae entre manos, a cuando debe atajar las críticas o polémicas que giran constantes a su alrededor.

CANCIONES ESCONDIDAS. "Atención: en este espectáculo no se interpretarán Si me voy antes que vos, Colombina, Cometa de la Farola, Amándote, Durazno y Convención, Amor Profundo ..." Así rezaría un ficticio pizarrón, si hubiera que explicar en boleterías el próximo concierto que Jaime Roos estrenará el 16 y 17 de julio en el Teatro Solís y que ya tiene nombre y disco antes de fin de año: Hermano te estoy hablando (otras canciones). "Es un proyecto que tiene por lo menos diez años de antigüedad. Se trata de un espectáculo que reúne lo que yo llamo canciones escondidas de los discos, aquellos temas que no logran una difusión o popularidad masiva pero que, sin embargo, pueden ser la columna vertebral de un álbum y en muchos casos, los favoritos de cierto sector de público. Eso no quiere decir que sean mejores ni peores que las más exitosas sino que, por distintas características, no llegan al conocimiento y manejo popular que tienen otras. A veces, para los autores, esos temas son sus favoritos. No es mi caso, no reniego de los éxitos. No considero que sean más facilistas o comerciales, que éstos otros que se encuentran a la sombra", señala el compositor y músico.

-¿En este espectáculo serán todas de las "anónimas"?

-Del último show, solo se repite una canción, que es Tema del hombre solo. No es para nada popular. ¿Por qué la repito? Porque está en mi último disco, y hay mucha gente que quiere que la toque. Bueno es una excepción entre otras 27. Quien escuche el concierto, no sólo se encontrará con otras canciones, sino que además verá que la orquesta es un cuarteto, algo nuevo para mí.

-¿Por qué llamó así al show?

-Ante todo hay una canción que se llama Hermano, te estoy hablando, incluida en uno de mis discos, que estará en el repertorio. Me gustaba ese espíritu como fachada del espectáculo. Hermano te estoy hablando es algo muy directo, personal, y éstos temas son así. No se habla tanto en tercera persona sino más que nada en primera. Las letras son reflexivas, la mayoría de ellas personales, pero también las músicas tienen cierto nivel de sofisticación, para determinado público que sabe apreciar ese idioma. La música, más allá de ser el idioma de Dios según Beethoven, o el universal según otros, puede ser a veces comprensible, y a veces difícilmente comprensible. Hay música que para cierta gente es ruso, y sin embargo para otra que desarrolló un poco más el conocimiento y oído, es un idioma comprensible. De todas maneras, algo puede ser sofisticado y extremadamente feo. Una cosa no quita la otra. En este caso, insisto, no voy a hacer una recorrida por canciones estrambótica o raras; elegí aquellas que para cierto público, significará un `pah, por fin, la va a tocar`.

-Siempre está con doce músicos en escena, ¿fue difícil elegir a los tres que le acompañarían?

-Sí, puesto que quería que el show tuviera un corte intimista, además del hecho de que al no tener una sección rítmica, para una música como la mía, que tiene sus pilares fundamentales en raíces rítmicas como el candombe y la murga, pero también el rock & roll y el jazz, fue complejo. Al final opté por hacer casi un cuarteto de cámara, con Hugo Fattoruso y Gustavo Montemurro en teclado, y Nicolás Ibarburu y yo en guitarras y bajo.

-¿Hubo músicos de la banda ofendidos que quedaron afuera?

-Para nada. Ellos comprendieron el concepto del proyecto y lo están esperando con alegría. Por otra parte, la banda grande, Contraseña con sus doce integrantes, sigue funcionando. Por ejemplo, nos invitaron a Rosario el 15 de junio para tocar en el 80 aniversario del nacimiento del Che. Y quieren a la banda completa. Hermano es un proyecto paralelo.

-¿Está pronto?

-No, estaremos ensayando cuatro semanas más. Lo que están terminados son los arreglos. Fue un gran alivio, ahora luchamos por lo que se llama automatizar las rutinas. En un 95% tocamos de memoria.

-Después de más de 30 años de trayectoria, ¿presentar un espectáculo tan diferente, da temor? ¿Ha pensado que puede fracasar?

-No, ya que me imagino que te referís al público. Temo a fracasar yo, a subirme el día del estreno y que ese cuarteto no funcione como un reloj suizo. Y que no me pueda sentir feliz cantando a mis anchas esas canciones. Ese es mi rival. Contra eso peleo. Ya sé que este espectáculo puede ser apreciado por determinado público, y no me complico ni le tengo temor. Por supuesto que trataré de presentarme en lugares acordes. No puedo hacer un festival en la playa. Aunque me lo ofrecieran diría que no. Elijo teatros, e incluso determinados boliches que frecuentaremos, en donde se dé cierta atmósfera intimista. Es un show intenso, no festivo. Es música para escuchar. A veces se sienten determinadas cosas, y quizás hasta en alguna música uno se pone a llorar de emoción. Bueno, si se diera algo de eso con alguna de éstas canciones yo estaría feliz.

-¿Este show no es una apuesta comercial futura?

-No apuesto a eso. El espectáculo puede tener andamiento en ciertos festivales internacionales, para determinadas audiencias en distintos países, más que nada por la música. No se trata de una apuesta al éxito, sino de hacer lo que quiero.

-¿Necesidad personal, íntima?

-Sí. Tengo ganas de llevar adelante una parte de mi obra que está en los discos. Llegó el momento de hacer esas canciones. No tenés idea de la cantidad de gente que me ha dicho `por fin`. Por supuesto que es la que me rodea, mis amigos y conocidos, que se mueven en un ambiente y escuchan determinadas músicas. Yo sé que en otros sectores, dirán que `por fin ni que ocho cuartos`.

CAROLINA WASHBURN. Sí, es cierto, todas sus guitarras tienen nombre. Desde la primera, aquella que le regaló su papá cuando tenía 12 años que le puso Mónica en honor a un amor imposible del liceo, una compañera a la cual nunca se le declaró. "Hasta el día de hoy compongo en esa guitarra, y ya tiene 42 años. Durante muchos años toqué con Carolina Washburn (la marca es Washburn). Cuando la tuve dije `es tan bonita ¿cómo le voy a poner?`: Carolina. Me acuerdo cuando apareció aquella española electroacústica fantástica marca Álvarez, americana, y yo quería que tuviera nombre uruguayo y le puse Mary. Se llama Mary Álvarez. Paseando por Nashville, había una guitarra de un rojo granate tremendo, quedé hipnotizado y la compré. La llamé Laura, Laura Rickenbacker. Habitualmente toco con mi Yamaha, que se llama Ineko, nombre japonés. Con 4 años, tenía una amiga japonesa, que vivía en mi edificio. Sus padres eran relojeros, budistas, dormían en colchones en el piso y todos murmuraban que eran misteriosos. Yo era amigo de esa niñita que después desapareció, nunca más supe de su vida, no sé el apellido, pero se llamaba Ineko.

-Hablemos de los músicos en general, ¿siente hacia usted envidia o malas ondas por ser el artista que más discos vende, el exitoso, el referente en muchos casos?

-En todas la profesiones he observado que existe la envidia, la mala onda, la rivalidad a veces bien entendida y otras no. La música no escapa y especialmente tratándose de arte: egos que están muy expuestos. Es una profesión donde damos la cara sin anestesia, y no es de extrañar que sucedan cosas poco gratas. Pasa de todo: a veces uno siente la mejor de las ondas de colegas que uno ni siquiera conoce, y otras se escuchan palabras espantosas dichas por un colega que tampoco conoce. Con el tiempo uno se curte, pero nunca termina de insensibilizarse. Se logra tomar las cosas con otra filosofía, las balas rebotan pero hasta cierto punto. Es duro. Me caen todos los días; creí que con los años iba a ser más suave. No te imaginás las leyendas negras, rumores, barbaridades que escucho. Con el paso del tiempo, lamentablemente no aflojó.

IRPF & ASTORI. Hace unas semanas, Roos fue crítico con referencia al Impuesto a la Renta a las Personas Físicas a los músicos. Generó contentos y descontentos, apoyo de colegas y resistencias del gobierno. "No se le sacó el IVA a los discos como hace años pretendemos porque al igual que los libros, la música es cultura. La piratería nos carcome el 90% de lo que vendemos si lo comparamos a 10 años atrás. Observamos que esa piratería sigue siendo tétrica y que no hay señales ni de gobiernos anteriores ni del actual de un auténtico combate. Existen también una serie de reivindicaciones laborales que han sido ignoradas. Encima, ahora cuando escribimos una canción tenemos que pagar un 12% de nuestros derechos de autor, seamos o no ricos. Cuando vendemos un disco aunque sean 200, y seamos pobres, igual se quedan con el 12%. Cuando subimos a un escenario, si nos va bien, se llevan hasta el 25%. Entonces uno dice: estamos peor que antes. Si pagáramos esos impuestos y se nos retornara en dos cosas sería diferente. Primero: el aspecto global, que todo funcione mejor en la sociedad, enseñanza, salud y seguridad pública, por ejemplo. El punto dos es que en nuestra profesión las cosas mejoren. Solo de esa manera tiene sentido decir estamos pagando impuestos por todos lados. Lo que sentimos los músicos ahora, y esto fue apoyado en una carta pública del Consejo Directivo del sindicato de músicos, en relación a mis dichos, es que estamos peor que antes. Eso no quiere decir que las cosas no puedan mejorar. Queremos retorno".

-IRPF, su amigo el ministro Astori. ¿Cómo está esa relación?

-No creo que mis palabras hayan sido contra Danilo Astori puesto que la piratería no la controla él sino el Ministerio del Interior, y la política del IRPF no la marcó Astori sino el Frente Amplio en su programa. Pero hablé por teléfono con mi amigo Danilo, y está de acuerdo en que se derogue el IVA a los discos (costarían un 22% menos), y también me dijo que la piratería es un escándalo. De todas maneras, yo puedo tener una polémica con mi amigo, ya que por suerte los dos somos libres pensadores, y nos respetamos como tal. Fueron las declaraciones de un libre pensador que de la misma manera que acepta que su amigo ponga un impuesto como el IRPF con las características que tiene, bueno yo opino lo que opino con las características que yo tengo. Debo decir que económicamente sigo igual que siempre, quizás con el tiempo esté mejor o peor. Pero pienso en mis colegas, y por algo el consejo directivo de Audem suscribió mis palabras.

PIRATERÍA. Roos cree que la piratería es controlable. Dice que, como el contrabando, debe haber forma de combatirla. "Si no, dense por vencidos y vemos qué hacemos", afirma duramente. "Hay una experiencia que entiendo dio resultado en España: ¿Cuánto vale un CD virgen? Pongámosle $10. Bueno, que valga $11. Ese peso se otorga a un fondo de autores, intérpretes y compañías discográficas, que sabrán cómo repartirse equitativamente el dinero. A menos que se controle el mercado trucho".

-¿Hay algún control?

-Irrisorio. Y la gente sigue escuchando música. Sin música no se puede vivir. Hay cosas increíbles: existe una multinacional, no voy a decir su nombre, que pierde US$ 500 millones al año produciendo a sus artistas carcomidos por la piratería. Esa misma compañía vende por otro lado copiadoras de CD, y gana US$ 4.000 millones anuales. Le chupan la sangre a los músicos, para hacerla toda copiando música. A veces, los que son dueños de aparatos y CD vírgenes, también lo son de artistas, quienes tienen que adaptarse a la realidad y pegar manotazos tales como producir su propio material. Detesto buscar circuitos alternativos pero sin otra opción, lo voy a hacer, si no me ahogo.

"Error grueso que enchastra"

El más reciente disco de Roos, Fuera de ambiente, desató polémica, por el "grueso error de pensar que fue subvencionado por Ancap", explica el artista. "El Ente no invirtió un peso, no me dio nada. Yo invertí 20 meses, y el dinero que cuesta producir un álbum".

-Ancap compró y distribuyó.

-Lo mismo que hizo con el muñeco de Batman años atrás, en donde nadie puso reparo siendo que eran muñecos de un personaje norteamericano. Ancap compró los discos a un precio y los vendió a otro, confiando en que iba a ser un negocio promocional. Efectivamente lo fue. La buena idea de Ancap fue ganar poco sobre cada ejemplar de un álbum que insisto no fue producido ni subvencionado por el Estado. Además, ¿qué sucedía? La gente iba a comprar el disco y cargaba nafta, aceite, compraba cosas en el mercadito, y si gastaba $ 500 de nafta, Fuera de ambiente salía más barato. Es un error tremendo decir que un ente me ayudó. El disco estaba terminado cuando se hizo este contrato, que por otra parte fue un buen negocio, a tal punto que no se podía conseguir el álbum por ningún lado porque se agotaba constantemente. Las razones por las cuales opté por esa vía de venta las expliqué una y mil veces y no lo voy a volver a hacer.

-¿Fue una buena experiencia?

-Fantástica, a tal punto que otra gente lo está haciendo. Fue una experiencia fantástica en contra de la piratería, lamentablemente no es buena para la industria discográfica. Y lo lamento.

-Danilo Astori hijo es su manager. ¿Eso le abre puertas?

-Me gustaría dejarlo muy claro. El negocio del disco con Ancap fue manejado exclusivamente por Alejandro Bluth, antes que Astori fuera mi manager. Fijate si será injusto: hablamos de música, negocios, promociones, que no tienen absolutamente nada que ver con política.

-Después del disco vino la gira, que sí auspició Ancap, y Astori hijo sí era su manager. El tema fue llevado al Parlamento, incluso.

-Realizamos una gira donde ahí sí, hubo auspicio de dos empresas estatales, Ancap, que había estado involucrada con el disco y quería estar, y Ancel. Además lo patrocinó el Banco Itaú. ¿Entonces qué tiene que ver que mi manager sea el hijo de un ministro con un privado? Si supieran las cifras ridículas que manejamos, ¿De qué corrupción se habló? Estamos todos locos. Lo que pasó en el Parlamento, cuando cuestionaron la inversión en la gira, que fue un enorme éxito ya que tocamos para 350 mil personas en 19 departamentos, es que se quiso enchastrar por elevación al Ministro de Economía. Respondí con una carta. Todo el mundo cerró el pico y se acabó el problema. Porque las cosas estaban limpias y claras. Aprovecho para decir que soy amigo personal de Danilo Astori padre desde hace 25 años, cuando no era Ministro. Y soy íntimo amigo de Danilo hijo, por un camino que no tiene nada que ver con el del padre. Su trabajo es el mundo del espectáculo. Es más, muchas veces es un problema que mi representante sea hijo de un ministro. En Argentina sería una ventaja, en Uruguay por suerte, y digo por suerte porque habla bien del país, es un problema porque nadie quiere tener sospecha alguna de corrupción sobre nada.

"Fue una carta absolutamente asqueante, ¿qué más decir?"

-¿Qué lo llevó a participar del festival organizado por Botnia, suerte de inauguración?

-Canté en el festival Siete Toques, junto a Buitres, Fatales, Karibe con K, Asaltantes con Patente, el Dúo Cantaclaro, una murga de Fray Bentos. Fue un recital que se hizo en el Polideportivo y no en la planta. Por supuesto que fue auspiciado por Botnia. Como en tantos otros lugares del interior, la empresa más fuerte apoya el show. Para decirlo claramente a los artistas les pagó Botnia pero era para el pueblo de Fray Bentos. No se hizo en la planta, no subió al escenario ninguna persona de la compañía. En ningún momento se mencionó a Botnia. Te aclaro que para mí no es una mala palabra. Ojalá hubiera 20 empresas como esa en Uruguay, en distintos ramos. No en vano gobierno y oposición defienden ese proyecto con uñas y dientes. Ahora, cómo me vas a decir que era la inauguración.

-¿No hubiera participado?

-Quizás sí, quien te dice. Pero las cosas por su nombre. Hubo un detalle: tanto los Buitres como nosotros hicimos sacar dos o tres cartelitos de Botnia del escenario. Lo he hecho 20 veces con empresas de refrescos, cervezas, cigarrillos, si no está en el contrato. No hice declaraciones y creó confusión.

-¿Por qué no dio declaraciones?

-Por que era ceder ante la presión de los medios argentinos, que una semana antes, acalambraron mi teléfono, pidiendo explicaciones. ¿Quiénes eran esos señores para pedirme explicaciones a mí, como uruguayo que vive en Uruguay, y que toca en una ciudad uruguaya, acerca de por qué lo hacía? Recibí una carta de los asambleístas de Gualeguaychú diciéndome que mi futuro en Argentina peligraba. No la respondí. Pienso que están locos si piensan así. Porque no toqué en contra de los asambleístas, tampoco a favor de una papelera. Fue un festival para los fraybentinos que estaban contentísimos. Si hubiera puesto un estigma, diciendo `ah no toco en Fray Bentos porque está auspiciando Botnia`, hubiera sentido que me estaban llevando de volanta. Hubiera sido una actitud injusta. El día que se pruebe que se envenena un vaso de agua, voy a ser el primero en hablar. Fui a Fray Bentos y caminé hacia al río, respiré y había un olor enorme a aire.

-El marido de la Ministra de Medio Ambiente argentina tituló una carta: `Jaime Roos vendió su alma a Botnia`.

-Absolutamente asqueante. ¿Qué querés que te diga?

-¿No cree que afecte sus toques en ese país?

-No. Nos quieren mucho en Argentina. Este asunto distorsionó esos lazos que se estrecharon en los últimos 20 años. Hubo un retroceso aparente. Digo aparente porque en realidad no los veo convencidos a los argentinos de nuestra demonización, y tampoco veo enojados a los uruguayos con los argentinos que vienen en el verano. Todo el mundo tiene un cartel en la frente que dice "ufa".
 
fuente: elpais.com.uy